"Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve" (Luc 22, 27)
Carmona - Iglesia san Pedro

IGLESIA SAN PEDRO DE CARMONA:

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Historia de la iglesia san Pedro de Carmona, Sevilla:

De la Historia de Carmona (Sevilla) de Juan Fernández López

"La parroquia de San Pedro ocupa el mismo lugar, mejor dicho, es la ampliación del viejo santuario titulado Nuestra Señora de la Antigua, hoy capilla de la Virgen de las Mercedes. El santuario ó ermita de la Antigua existía ya por los años de 1371, cuando el sitio de Carmona por Enrique II.

Aunque la iglesia de San Pedro funcionaba como parroquia desde la mitad del reinado de Juan II, no se acabó del todo hasta el siglo XVII, en que tuvo fin su airosa torre. Antes de ser trasladados á San Pedro el culto y la jurisdicción parroquiales, los tuvo la iglesia de San Mateo, la que todavía el año de 1466 eligió los jurados correspondientes á su collación.

Por último, á fines del siglo XVIII la hermandad del Santísimo Sacramento levantó á sus expensas el actual sagrario, estilo Churriguera, obra no de las peores en su genero, y en la inauguración de la cual pronunció el panegírico el célebre Fr. Diego José de Cádiz.

Para concluir, el año de 1880 se emprendieron importantes y costosos trabajos, que mejoraron mucho el edificio, en términos de hacer de él una de la mejor y más espaciosa iglesia de la ciudad. La vieja y movediza solería de ladrillos fué sustituida con grandes y ricas baldosas de mármol; bajo la cúpula del crucero se levantó un templete de piedra de Carrara, rodeado de una hermosa verja de bronce; y el coro, que antes ocupaba el medio de la nave central, fué llevado detrás del altar mayor, al estilo romano.

Las obras de 1880 mejoraron grandemente la parroquia de San Pedro, es verdad; sin embargo, hubieran lucido mucho más si mejores cálculo y tino presiden a la ejecución de parte de ellas. En efecto; ¿importa que el templete sea esbelto, airoso y de buen gusto, y la verja artística y bien acabada, si en cambio todo allí respira estrechez y aprieto? Por aprovechar unas cuantas varas de terreno, que en realidad ninguna falta hacían dada la nueva distribución de la iglesia, no se puso el templete debajo de la linternilla de la cúpula, ni avanzó la plataforma del presbiterio hasta los pilares de los pulpitos para que la subida a éstos quedara dentro del recinto limitado por la verja.

Consecuencia natural de tanto descuido es el lamentable golpe de vista que resulta de no estar en la misma perpendicular los centros de las dos cúpulas, la del templete y la del crucero, y el cúmulo inmenso de ahogos y apuros que allí se experimentan en los días de grandes festividades. Nada diremos de haber dejado el órgano sobre la puerta de Poniente y en el fondo del coro el retablo del antiguo altar mayor: estos son defectos que estábamos seguros no ha de pasar mucho tiempo sin que sean corregidos.

El barrio de San Pedro es conocido de antiguo con el nombre de barrio del Mortero. La extraña denominación que hasta hace pocos años llevó el nuevo arrabal proviene, sin duda, de la preciosa pila para la administración del sacramento del bautismo existía en la parroquia. Esta pila se conserva todavía, si bien agujereada y rota en su fondo. Es de barro cocido, vidriado por fuera y dentro, color verde esmeralda, y afecta la forma de una media naranja, cubierta toda la cara externa de pámpanas, racimos de uvas y grupos de rosas en bajo relieve. Tiene una inscripción que dice en caracteres góticos: Juan Sanches Vachero me fisso.

El mortero de la parroquia de San Pedro es elocuente muestra del grado de perfección que las artes cerámicas alcanzaron en Sevilla durante el siglo XVI."

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